En Guadalajara, esta remodelación reinventa una casa existente mediante una nueva envolvente de concreto aparente, cuya retícula visible celebra la honestidad del material y la eficiencia de su cimbra.
La piel resultante es natural y sobria, con un tono que dialoga con los colores del regionalismo tapatío. La atmósfera interior se mantiene en la misma gama: concretos, estucos, maderas y herrerías se unifican en un lenguaje sereno, enriquecido por los matices vivos del paisajismo local.
Una casa que recupera su esencia y la proyecta hacia el presente.